Nostalgia

Más de un año sin escribir una entrada…Sí, soy un desastre y para nada le doy uso a esto de manera continua. Es el cuerpo, que no me pide muy de vez en cuando plasmar lo que pienso o lo que siento.

Es esta maldita cuarentena, es este maldito virus, que me está haciendo a mí, a todos, hacer cosas que nunca hemos hecho, retomar asuntos que estaban en stand by y, sobre todo,  nos ha hecho sacarnos el máster en cocina.

Hoy, en medio de esta pandemia mundial y con más de un mes de confinamiento a nuestras espaldas, a mi espalda, vengo a hablar de nostalgia y de esperanza, ambos sentimientos muy comunes. Todo esto lo escribo mientras escucho ` wannabe´de las Spice Girls, clásico donde los haya, con un café doble en mis venas… La aventura en las siguientes líneas está asegurada, no soy yo, es la cafeína, que me domina, lo aseguro.

Todo parecía un chiste, como siempre, los españoles pensando que a nosotros no nos iba a pasar nada, que eso se iba a quedar en esa ciudad China donde se originó todo… qué ingenuos… y yo la primera. Pese a que los medios de comunicación informaban de ello, al no estar cerca de nosotros, el tema era secundario en nuestras vidas. Lástima, dos meses después era la portada de nuestro día a día.

Y aquí es donde entra en juego la nostalgia… En todo lo que va de año he visto a algunos de mis amigos 2 veces, a otros, con suerte, 4 o 5… y, ¿sabéis qué? siento nostalgia… Nostalgia porque echo de menos que mi amiga Noelia diga, ya voy por la Tahona cuando ni siquiera ha salido de su puñetera casa, la muy jodía, echo de menos que llegue y empiece a balbucear cosas sin sentido y a darnos toques cariñosos mientras nos dice que somos más guapos que una vaca… Qué graciosa es la jodía… Echo de menos que mi amiga Mamen vaya a su casa a por una cosa y salga el Domingo de Ramos del año siguiente… Echo de menos decirle que me invite a su piscina, echo de menos meterme con ella (cariñosamente, obvio), echo de menos que tenga tantos y tantos actos , que al final no la veamos, la echo de menos, a secas. Echo de menos sentarme en el Carmen o en ese poyete de la calle Andalucía y esperar a ver a mi buen amigo Paco venir, con sus caracolillos en la cabeza, con sus mejillas sonrosadas… Echo de menos que suelte sus cosas cuando menos te lo esperas, echo de menos que tarde en subir 10 minutos… Extraño a Inma, tengo ganas de que terminemos todo esto para que me hable con voz de niña pequeña, para ir al Liverpool y que se pida una Sandy mientras hablamos de cosas aleatorias, da igual el día y el tema, quiero verla llegar la primera al Carmen y, como es tradición, darle dos besos y preguntar que cuánto les quedará a los demás… y que ella me responda “Noelia me ha dicho que le queda poco”…

Extraño a María, amiga y prima a la vez… La última vez que la vi estaba en sus dominios, su Cádiz, su tacita de plata… Llevamos tanto tiempo juntas, casi 24 años exactamente, que no me imagino ni un día en el que le explique a gente ajena mis amigos y siempre diga “es mi prima y mi amiga”… qué dos palabras más bonitas se han juntado contigo, María… Tengo ganas de ver a Ricardo, otro primo mío, que se fue a labrarse un futuro y estoy muy orgullosa de él… sí que es verdad que debería de hablar más… veo sus reflexiones y lo único que puedo pensar es que me gustaría verlo para debatir y para hablar de cómo le va la vida…

Siento mucho enfado cuando no puedo ver a los ochavitos,  porque hace tiempo que no escucho su voz debajo de mi balcón, porque hace mucho que no me hacen esperar media hora para empezar un ensayo… Hace mucho que no veo a Pocho, en persona, quiero decir, es director, confidente y, sobre todo, amigo…

Echo de menos “enrearme” con Gloria, Puta Ana y Ana Muñoz y que, sin saber por qué, se nos añada Javi, con su piscinita, con su carnaval, con sus florituras… Añoro que Mariela diga es que claro, la edad… cuando ella sabe que la edad está en la mente y que lo demás son números… No veo la hora en la que vuelva a ver a Manolo y Muñoz y el primero le recuerde al último que es el mejor presidente del mundo…

Quiero que sea verano para que nuestro Jaime me haga reir con sus ocurrencias y nos invite a su terrenito para dormir todos juntos como lapas en 15 metros cuadrados… Necesito quedar con Amador para tomarme un cafelito y hablar de nuestras cosas y que me dé un abrazo cariñoso rodeándome con sus grandotes brazos…

Cuando esto acabe será el momento en el que se convierta en anécdota y, con suerte, apreciemos más la libertad y la gente que nos rodea… A seguir esperando a que todo esto se pase, mientras tanto, soñemos y, sobre todo, cuidémonos…

Ángeles Palma Varo.

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